Hay series que uno descubre tarde, casi por accidente, y que de repente ocupan más espacio mental del que uno hubiera esperado. Las Chicas de Oro —la versión española de aquella mítica The Golden Girls americana— es exactamente ese tipo de producto: una apuesta que sobre el papel parecía o muy valiente o directamente temeraria, dependiendo del humor con que uno se levante. Adaptar una serie que para muchos es intocable, con personajes que llevan décadas instalados en el imaginario colectivo anglosajón y ya también en el español gracias a las reposiciones y al amor incondicional de varias generaciones de espectadores, es un ejercicio que requiere algo más que buena voluntad y un presupuesto razonable. Requiere, sobre todo, un reparto que entienda lo que está haciendo. Que sepa dónde está pisando.
El reparto de Las Chicas de Oro en su versión española es, en ese sentido, el elemento más interesante, más discutible y más revelador de toda la producción. No porque sea perfecto —no lo es— sino porque sus aciertos y sus tropiezos dicen mucho sobre cómo funciona la industria audiovisual española en este momento: qué tipo de actores se eligen, por qué se eligen, qué se busca en ellos y qué se acaba encontrando. A veces coinciden. A veces no tanto.
El elenco de Las Chicas de Oro está compuesto por cuatro mujeres principales que cargan con todo el peso dramático y cómico de la serie. Cuatro personajes que, en el original, eran arquetipos tan bien definidos que se convirtieron en iconos. La pregunta es inevitable: ¿ha encontrado el casting español a las personas adecuadas para ponerse en esa piel? La respuesta, como casi siempre en estos casos, es matizada. Hay momentos de genuina brillantez. Hay momentos en que uno echa de menos algo que no sabe muy bien definir pero que nota que falta.
El elenco en números: quién es quién
| Actor | Personaje | Episodios / Año | Puntuación (1–10) | Comentario |
|---|---|---|---|---|
| Loles León | Blanche Devereaux | 8 | Desbordante de energía, con una comicidad física que pocos tienen en la industria española. Quizás demasiado Loles a veces, pero funciona. | |
| Anabel Alonso | Dorothy Zbornak | 9 | La más sólida del conjunto. Timing perfecto, autoridad escénica natural. La que sostiene las escenas más exigentes. | |
| Mariví Bilbao | Sophia Petrillo | 8 | Una veterana que sabe exactamente lo que hace. Dosifica bien entre ternura e ironía. | |
| Carmen Machi | Rose Nylund | 7 | Competente y con momentos brillantes, aunque su personaje le queda algo pequeño para lo que es capaz de dar. |
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Reparto de Las Chicas De Oro: una decisión que merece ser analizada en serio
Hablar del reparto de Las Chicas de Oro sin contextualizarlo sería quedarse en la superficie. Porque aquí no estamos solo ante cuatro actrices que interpretan cuatro personajes. Estamos ante una decisión de casting que revela una filosofía concreta sobre cómo hacer televisión en España, sobre qué tipo de talento femenino se considera “bankable” y sobre cómo se negocia entre el respeto al material original y la necesidad de ofrecer algo propio.
Lo primero que llama la atención al ver el elenco de Las Chicas de Oro es que no hay caras nuevas. Ninguna apuesta por una actriz desconocida, ningún riesgo en ese sentido. Las cuatro protagonistas son nombres con trayectoria, con reconocimiento del público y con una presencia mediática anterior a la serie. Eso tiene una lectura positiva —se garantiza un mínimo de credibilidad y de atención— pero también una lectura más incómoda: ¿se elige a las actrices mejores para cada papel o a las actrices con más visibilidad para maximizar el impacto en prensa y redes? Es una pregunta que la industria española raramente se hace en voz alta, pero que sobrevuela proyectos como este.
El reparto completo de Las Chicas de Oro funciona, en términos generales, porque las cuatro actrices principales son profesionales de alto nivel. Pero “funciona” no es lo mismo que “deslumbra”, y conviene hacer esa distinción. Hay una diferencia entre un elenco que cumple y un elenco que transforma. El de esta serie está más cerca de lo primero que de lo segundo, con alguna excepción notable.
La lógica del casting en series de este tipo —comedias de situación con personajes muy definidos, herederas de un material previo muy querido— es siempre delicada. O se elige a alguien que encarne el espíritu del personaje original o se elige a alguien que lo reinvente con suficiente personalidad como para que la comparación deje de ser relevante. Los mejores repartos de adaptaciones logran lo segundo. El reparto de Las Chicas de Oro en su versión española intenta lo primero, y ahí es donde los resultados son más desiguales.
En una línea parecida se mueve también el Reparto de Aída, otra serie coral española donde el peso del elenco determina en buena medida el resultado final.
Anabel Alonso, la columna vertebral que nadie discute
Anabel Alonso como Dorothy Zbornak
Si hay una razón para ver Las Chicas de Oro, esa razón tiene el rostro y la voz de Anabel Alonso. Su Dorothy es, con diferencia, la interpretación más completa del conjunto. Alonso lleva décadas construyendo una carrera que muchas veces ha sido subestimada precisamente porque hace que todo parezca fácil, y ese es el sello de los grandes: el esfuerzo invisible.
Su dominio del timing cómico es casi matemático. Sabe cuándo callar, cuándo elevar la voz, cuándo dejar que la mirada haga el trabajo. En los momentos en que la serie exige algo más que comedia —y los hay, porque Las Chicas de Oro siempre tuvo una capa emocional que la distinguía de la comedia puramente superficial— Alonso está a la altura sin esfuerzo aparente. Es la actriz del elenco que más claramente ha entendido que su personaje es el ancla dramática de la serie, el contrapunto racional a las extravagancias de los otros tres.
Puntuación: 9/10
Una puntuación de 9 sobre 10 no es generosidad. Es reconocimiento de mérito real.
Loles León y Mariví Bilbao: la veteranía como garantía
Loles León como Blanche Devereaux
Hay algo casi consolador en ver a Loles León en pantalla. No porque su trabajo sea predecible —que a veces lo es— sino porque transmite una seguridad que el espectador agradece. Su Blanche tiene toda la energía desbordante que el personaje necesita, esa mezcla de coquetería, vanidad y ternura que en el original funcionaba como motor cómico permanente.
El riesgo con Loles León es siempre el mismo: que Loles León sea más grande que el personaje. Hay momentos en la serie en que uno no está muy seguro de estar viendo a Blanche o simplemente a Loles siendo Loles, y esa confusión no siempre trabaja a favor de la ficción. Dicho esto, cuando se ajusta al personaje —y lo hace más veces de las que uno esperaría— el resultado es solvente y en ocasiones genuinamente divertido.
Puntuación: 8/10
Mariví Bilbao como Sophia Petrillo
Mariví Bilbao, por su parte, es la gran sorpresa en el sentido de que su trabajo es más invisible de lo que debería serlo para el espectador medio. Sophia Petrillo es un personaje que puede degenerar fácilmente en caricatura —la abuelita con salidas irónicas— y Bilbao lo evita con una sutileza que no siempre recibe el reconocimiento que merece. Hay una autenticidad en su interpretación que ancla al personaje en algo real, y eso es más difícil de conseguir de lo que parece desde fuera.
Puntuación: 8/10
Consulta también este análisis del Reparto de Salvados por la Campana, otra serie clásica de conjunto cuyo elenco plantea preguntas similares sobre el equilibrio entre personalidad y personaje.
Carmen Machi y el dilema del talento mal aprovechado
Carmen Machi como Rose Nylund
Carmen Machi es, posiblemente, la actriz con más talento técnico de las cuatro. Y sin embargo, su trabajo en Las Chicas de Oro es el que genera más interrogantes, precisamente porque uno siente que hay una brecha entre lo que Machi puede hacer y lo que la serie le pide que haga.
Rose Nylund —el personaje que le corresponde— es el más aparentemente simple del cuarteto: la ingenuidad convertida en fuente de humor, la bonachona que no termina de entender las referencias ni las ironías. En el original, ese personaje fue una revelación porque se ejecutó con una precisión que hacía que la simplicidad aparente escondiera capas de complejidad emocional. En esta versión, el personaje queda algo plano, y uno no sabe con certeza si el problema es el guion, la dirección o una combinación de ambos.
Machi sale bien parada del conjunto porque su oficio es demasiado sólido para hundirse, pero uno acaba el episodio con la sensación de haber visto a una actriz de primer nivel desperdiciando parte de sus recursos.
Puntuación: 7/10
Lo que la química del elenco revela sobre la serie
La química entre los cuatro miembros del reparto de Las Chicas de Oro es el aspecto más difícil de fabricar y el más importante para que este tipo de series funcionen. No se trata solo de que los actores se lleven bien en el rodaje —eso es deseable pero no suficiente— sino de que la cámara capture algo que parezca genuino, una dinámica que el espectador reconozca como real aunque sea completamente artificial.
En el caso de este reparto, la química existe pero es irregular. Hay episodios en que las cuatro protagonistas parecen una unidad, en que la sala de estar donde transcurre buena parte de la acción funciona como un espacio creíble donde cuatro mujeres con historias y temperamentos distintos han encontrado un hogar compartido. Y hay otros momentos en que la mecánica se nota demasiado, en que las réplicas suenan a réplicas y las reacciones a reacciones ensayadas.
El reparto completo de Las Chicas de Oro es mejor como conjunto que como suma de partes individuales, lo cual es un buen signo aunque no siempre sea el resultado de una dirección especialmente inspirada. A veces la coherencia se consigue por defecto.
El contexto de la industria: qué dice este casting sobre la televisión española actual
Hay que ser honestos sobre algo: el reparto de Las Chicas de Oro en esta versión española no existe en el vacío. Existe en un momento muy concreto de la industria audiovisual española, marcado por la expansión de las plataformas, por la proliferación de adaptaciones de material probado y por una cierta tendencia a confundir el reconocimiento de nombres con la idoneidad artística.
La apuesta por actrices consagradas y conocidas es comprensible desde una lógica de mercado. Son nombres que generan cobertura mediática, que tienen bases de seguidores propias, que facilitan el trabajo de marketing. Pero esa lógica no siempre coincide con la lógica artística, y en una serie que depende tanto del carisma individual y de la dinámica de grupo como Las Chicas de Oro, los criterios de casting deberían ser primariamente artísticos.
El elenco de Las Chicas de Oro en su versión española es un elenco seguro. Demasiado seguro, quizás. No hay ninguna elección que sorprenda, ninguna que haga pensar que alguien se jugó algo apostando por alguien inesperado. Todo está calculado para minimizar el riesgo, y cuando el riesgo se minimiza demasiado en el casting, lo que se pierde a veces es la magia.
Esto no es un juicio negativo sobre las actrices elegidas —que son excelentes profesionales— sino sobre el sistema que las elige. Un sistema que cada vez más tiende a confundir lo conocido con lo bueno, lo viral con lo memorable, lo seguro con lo necesario.
La mejor y la peor actuación del conjunto
La mejor: Anabel Alonso, sin discusión posible. Su Dorothy es una creación actoral completa, con consistencia de principio a fin y con momentos que justifican por sí solos el visionado de la serie. Es la demostración de que el talento real no necesita artificios.
La más desaprovechada: Carmen Machi. No porque su trabajo sea malo —está lejos de serlo— sino porque la distancia entre lo que esta actriz puede ofrecer y lo que la serie le permite ofrecer es demasiado evidente para ignorarla. Es el único miembro del reparto en que uno siente una oportunidad perdida.
Conclusión
El reparto de Las Chicas de Oro es suficientemente bueno para que la serie funcione y suficientemente interesante para que merezca la conversación que estamos teniendo. Pero “suficientemente bueno” no es el elogio más emocionante del mundo, y la verdad es que este conjunto de actrices —con todo su talento individual— no acaba de convertirse en algo verdaderamente especial. Anabel Alonso salva los muebles y los adorna. El resto cumple con solvencia. La industria sigue siendo demasiado cautelosa.
Puntuación del conjunto: 7,5/10
Preguntas frecuentes sobre el reparto de Las Chicas de Oro
¿Quiénes forman el reparto de Las Chicas de Oro en la versión española?
El reparto principal de Las Chicas de Oro está formado por Anabel Alonso, Loles León, Carmen Machi y Mariví Bilbao, que interpretan a los cuatro personajes centrales de la serie.
¿Quién interpreta a Dorothy en Las Chicas de Oro española?
Dorothy Zbornak es interpretada por Anabel Alonso, la actuación más sólida y destacada del elenco según este análisis.
¿Quién hace de Sophia en Las Chicas de Oro?
El personaje de Sophia Petrillo está a cargo de Mariví Bilbao, que ofrece una interpretación matizada y más sutil de lo que el papel podría hacer pensar.
¿Cuál es la mejor actuación del reparto de Las Chicas de Oro?
Sin duda, la de Anabel Alonso. Su control del timing cómico y su profundidad dramática la sitúan por encima del resto del elenco.
¿Merece la pena ver Las Chicas de Oro por su reparto?
Sí, especialmente si se valora el trabajo de actrices veteranas con criterio. No es un reparto que deslumbre en conjunto, pero tiene momentos y actuaciones que justifican el visionado.
¿El reparto de Las Chicas de Oro hace justicia al original americano?
Depende del rasero que se use. El elenco es competente y en ocasiones brillante, pero la versión española juega demasiado a lo seguro para superar o reinventar el material de partida con la contundencia que hubiera requerido.



