Hay películas que llegan con una propuesta tan incómoda que la primera pregunta no es si funcionan, sino si tienen derecho a existir. Jojo Rabbit —la comedia dramática de Taika Waititi estrenada en 2019, ambientada en la Alemania nazi y narrada desde los ojos de un niño de diez años cuyo amigo imaginario es Adolf Hitler— pertenece exactamente a esa categoría. Y sin embargo funciona. O al menos funciona en parte. Y la razón principal por la que funciona, cuando funciona, no es el guion —que oscila entre la brillantez y la condescendencia— sino el reparto de Jojo Rabbit. Un elenco que mezcla nombres consagrados, caras emergentes y una apuesta directorial que, en la mayoría de los casos, resulta más inteligente de lo que parece a primera vista.
El reparto de Jojo Rabbit incluye a Scarlett Johansson, Roman Griffin Davis, Thomasin McKenzie, Sam Rockwell, Rebel Wilson, Alfie Allen, Stephen Merchant y el propio Taika Waititi interpretando a ese Hitler de opereta que da título —y mucho de su tono— a la película. Una lista de actores que combina el peso comercial de nombres como Johansson con la apuesta más arriesgada de poner en el centro a dos jóvenes actores casi desconocidos en el momento del rodaje. Esa tensión entre lo predecible y lo valiente atraviesa todo el elenco de Jojo Rabbit y merece, creo, un análisis más detallado que el que suele recibir.
Reparto de Jojo Rabbit – entre la ambición y lo predecible
La valoración general del reparto de Jojo Rabbit es, en síntesis, la siguiente: más sólido de lo esperado en sus flancos más débiles, y exactamente tan brillante como prometía en sus puntos fuertes.
Lo que funciona es la columna vertebral de la historia: Roman Griffin Davis y Thomasin McKenzie son dos revelaciones que llevan el peso emocional de la película con una naturalidad que no se puede fingir ni dirigir del todo. Sin ellos, Jojo Rabbit sería un ejercicio de estilo bastante hueco. Con ellos, la película tiene corazón.
Lo que es predecible es, sobre todo, el uso de los nombres grandes. Scarlett Johansson cumple perfectamente su función, pero hay momentos en que uno siente que está viendo a Scarlett Johansson siendo encantadora, no a Rosie Betzler siendo una madre en peligro constante. Sam Rockwell hace lo que Sam Rockwell hace siempre: ese personaje masculino con capas ocultas que al principio parece superficial y luego sorprende. Lo hace bien, como casi siempre. Pero no sorprende.
¿Es un casting artístico o comercial? Ambos, y esa dualidad es deliberada. Waititi necesitaba nombres para que una película sobre un niño nazi con un Hitler imaginario llegara a las salas. Pero también necesitaba actores que entendieran que la comedia aquí no es escapismo sino mecanismo de defensa. En eso, el casting es considerablemente más inteligente que en otras producciones del período.
Reparto de Jojo Rabbit: tabla de actores y puntuación
| Actor | Personaje | Puntuación | Comentario |
|---|---|---|---|
| Roman Griffin Davis | Jojo Betzler | 9/10 | Una revelación absoluta. Carga la película sobre sus hombros sin que se le note el esfuerzo. |
| Scarlett Johansson | Rosie Betzler | 7/10 | Encantadora y emotiva, pero en ocasiones demasiado “Scarlett Johansson” y no suficientemente Rosie. |
| Thomasin McKenzie | Elsa Korr | 9/10 | Compostura, inteligencia y verdad emocional. Una actuación que supera con creces su edad y experiencia. |
| Taika Waititi | Adolf Hitler (imaginario) | 7/10 | Funciona exactamente para lo que fue diseñado: ridículo, absurdo, nunca amenazante. Pero el director interpretándose a sí mismo tiene sus límites. |
| Sam Rockwell | Capitán Klenzendorf | 7/10 | Sólido y con momentos brillantes, pero reconociblemente “Sam Rockwell mode”. |
| Rebel Wilson | Fräulein Rahm | 5/10 | Correcta en un papel que no le exige nada nuevo. Presencia cómica que a veces choca con el tono general. |
| Alfie Allen | Finkel | 5/10 | Correcto. Un personaje secundario que cumple su función sin destacar especialmente. |
| Stephen Merchant | Agente Deertz | 6/10 | Inquietante y físicamente memorable en sus escenas. Aprovecha bien el tiempo en pantalla que tiene. |
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Los protagonistas bajo la lupa
Roman Griffin Davis como Jojo Betzler
Cuando Taika Waititi eligió a Roman Griffin Davis para interpretar a Johannes “Jojo” Betzler, el niño de diez años fanático del nazismo que descubre que su madre esconde a una joven judía en el ático, tomó la decisión más arriesgada del film. Y la más acertada.
Griffin Davis no tenía prácticamente ninguna carrera previa. Lo que tiene, en cambio, es algo que no se puede enseñar del todo: presencia. La capacidad de estar en el encuadre sin necesitar hacer nada extraordinario para que el espectador no pueda apartar los ojos de él. Jojo es un personaje que exige una gama emocional amplísima —ingenuidad, fanatismo infantil, confusión moral, pérdida, crecimiento— y Griffin Davis la recorre sin tropiezos visibles. Hay escenas de una delicadeza emocional considerable que este actor resuelve con una naturalidad que intimida.
El personaje tiene profundidad real, y Griffin Davis la encuentra sin forzarla. No está interpretando a un niño simpático. Está interpretando a un niño que cree sinceramente en algo terrible y que tiene que desaprender ese algo a través del dolor. Eso es difícil para un adulto. Para un niño actor, es casi un milagro.
Puntuación: 9/10
Thomasin McKenzie como Elsa Korr
Si Roman Griffin Davis es la sorpresa del reparto de Jojo Rabbit, Thomasin McKenzie es su confirmación. La actriz neozelandesa —que ya había demostrado su talento en Leave No Trace de Debra Granik— interpreta a Elsa Korr, la joven judía escondida en el ático de la familia Betzler.
Es un papel que podría haber caído fácilmente en el melodrama o en la victimización calculada. McKenzie no cae en ninguna de las dos trampas. Su Elsa es inteligente, irónica, herida y resistente al mismo tiempo. Hay una escena en la que manipula a Jojo con una mezcla de ternura y crueldad calculada que revela una comprensión del personaje verdaderamente notable. McKenzie entiende que Elsa no puede permitirse el lujo de ser simpática en todo momento, y esa complejidad es lo que hace que el personaje sea creíble.
La química entre McKenzie y Griffin Davis es el corazón de la película. Sin esa química, el film se desmorona. Con ella, tiene algo que decir.
Puntuación: 9/10
Scarlett Johansson como Rosie Betzler
Scarlett Johansson fue nominada al Óscar a Mejor Actriz de Reparto por este papel, y la nominación tiene sentido aunque, personalmente, me parece que responde tanto al peso de su nombre como a los méritos de la actuación concreta.
Rosie Betzler —la madre de Jojo, antinazi en secreto, mujer que vive en la cuerda floja de la resistencia y la supervivencia— es un personaje extraordinariamente bien escrito que Johansson interpreta con mucho oficio y un carisma innegable. Los momentos de ligereza funcionan muy bien. Las escenas con Griffin Davis tienen calor genuino. Y hay una secuencia concreta —la que cualquiera que haya visto la película recordará, que involucra unos zapatos y una perspectiva— que Johansson resuelve con una contención emocional que es probablemente su mejor momento en la película.
Pero hay otros momentos en que uno siente que Johansson está siendo Johansson: ese magnetismo de estrella que es inconfundible y que a veces impide que el personaje exista de forma completamente autónoma. Es una actuación excelente a ratos. Es una actuación de estrella en otros. La diferencia entre ambas cosas no es un defecto menor.
Puntuación: 7/10
Taika Waititi como Adolf Hitler (imaginario)
Que el director de una película se interprete a sí mismo como un personaje central siempre tiene algo de sospechoso. ¿Es una decisión artística o un capricho? En el caso de Waititi interpretando a la versión imaginaria de Hitler que acompaña a Jojo, la respuesta honesta es: principalmente artística, aunque no sin sus problemas.
El Hitler de Waititi es deliberadamente ridículo, infantilizado, despojado de cualquier amenaza real. Es la proyección de un niño de diez años, no un retrato histórico. En ese marco conceptual, la elección de Waititi —director neozelandés de ascendencia maorí y judía, lo cual añade capas de significado que no son accidentales— tiene una lógica tanto política como narrativa.
¿Funciona como actuación? Funciona exactamente para lo que fue diseñado. Waititi es cómico y físicamente expresivo en el papel. Pero también hay algo de complacencia en la interpretación, como si el director se divirtiera un poco más de lo que la película necesita.
Puntuación: 7/10
Sam Rockwell como el Capitán Klenzendorf
Sam Rockwell es, en mi opinión, uno de los actores más hábiles de su generación para interpretar a hombres que esconden su vulnerabilidad bajo capas de actitud. Lo ha hecho en Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, lo hizo antes en Moon, y lo hace aquí como el Capitán Klenzendorf: un oficial nazi que gestiona el grupo de las Juventudes Hitlerianas al que pertenece Jojo y que resulta ser, a su manera, algo más complejo de lo que parece.
El problema de Sam Rockwell en Jojo Rabbit no es que esté mal. Es que está exactamente como se esperaba que estuviera. Si llevas varios años viendo cine, sabes desde la primera escena cómo va a evolucionar el arco de este personaje. No porque el guion sea predecible —que lo es un poco— sino porque Rockwell ha trazado este tipo de arcos tantas veces que el espectador lo anticipa antes de que empiece.
Es sólido, tiene sus momentos, y hay una escena final del personaje que funciona bien. Pero es el tipo de casting que te genera la sensación de que la película está a salvo, no de que está siendo ambiciosa.
Puntuación: 7/10
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Personajes secundarios – ¿simple fondo o parte clave de la historia?
El reparto completo de Jojo Rabbit incluye personajes secundarios que cumplen funciones muy distintas con resultados desiguales.
Stephen Merchant como el Agente Deertz —el oficial de la Gestapo que visita la casa de Rosie— es probablemente la más grata sorpresa del reparto secundario. Su altura desproporcionada y su presencia física inquietante generan una tensión inmediata en las escenas que protagoniza. Merchant, conocido principalmente por su trabajo cómico, aquí juega con esa expectativa del espectador y la convierte en algo más oscuro. Consigue que sus apariciones sean genuinamente incómodas, que es exactamente lo que el personaje necesita.
Rebel Wilson como Fräulein Rahm es el caso contrario. Su personaje —una instructora de las Juventudes Hitlerianas— parece diseñado para la carcajada fácil, y Wilson lo resuelve de la única manera que sabe: siendo Rebel Wilson. No hay nada incorrecto en su actuación, pero tampoco hay nada que no hayamos visto antes. En una película que en sus mejores momentos trasciende la comedia superficial, Wilson representa el riesgo de quedarse en ella.
Alfie Allen como Finkel completa el cuadro secundario con competencia pero sin brillo especial. Es un personaje funcional en manos de un actor competente, y eso, en este contexto, es suficiente aunque no memorable.
Lo que sí funciona en conjunto es la sensación de que todos estos personajes secundarios habitan el mismo mundo: una Alemania en descomposición donde cada uno, a su manera, está gestionando la disonancia entre lo que el régimen exige y lo que la realidad impone. Esa coherencia de mundo —que tiene mucho que ver con la dirección de Waititi— es lo que impide que los personajes secundarios sean mero fondo.
La mejor y la peor actuación de Jojo Rabbit
Mejor actuación: empate técnico entre Roman Griffin Davis y Thomasin McKenzie
Sería deshonesto elegir a uno sin mencionar al otro, porque la actuación de Roman Griffin Davis y la de Thomasin McKenzie son inseparables. Se construyen mutuamente. Se necesitan.
Dicho esto, si hay que elegir, me inclino ligeramente por Thomasin McKenzie. La razón es esta: Griffin Davis tiene el privilegio de interpretar al protagonista, con toda la empatía que eso genera de forma casi automática. McKenzie, en cambio, interpreta a un personaje que podría caer fácilmente en el estereotipo —la víctima noble, el símbolo moral— y lo convierte en una persona compleja, ambigua, a veces difícil. Eso es más difícil. Y McKenzie lo resuelve con una madurez interpretativa que va muy por delante de su edad y su trayectoria en ese momento.
Hay actores que salen de una película y recuerdas lo que hicieron. McKenzie sale de Jojo Rabbit y recuerdas a Elsa. Esa distinción lo dice todo.
Peor actuación: Rebel Wilson como Fräulein Rahm
No es una actuación desastrosa. Rebel Wilson no es una mala actriz: dentro de su registro, es eficiente y tiene un timing cómico genuino. Pero en Jojo Rabbit, ese registro choca constantemente con el tono del film. Mientras el resto del reparto navega en las aguas complejas de una comedia que también es tragedia, Wilson parece haber llegado desde otra película: una más ligera, más despreocupada, más dispuesta a buscar la carcajada sin mirar las consecuencias.
El resultado es que cada vez que aparece, la película pierde un poco de altitud. No es un problema catastrófico —sus escenas son breves— pero es sintomático de un casting que en este caso respondió más a la lógica comercial que a la lógica narrativa.
Filmografía – evolución o repetición
El reparto de Jojo Rabbit presenta casos muy distintos en términos de evolución actoral.
Roman Griffin Davis
- Jojo Rabbit (2019) – carta de presentación prácticamente desde cero, con resultados suficientemente notables como para generar expectativas reales sobre su trayectoria futura.
Thomasin McKenzie
- Leave No Trace (2018) – primera demostración de una capacidad interpretativa fuera de lo común.
- Jojo Rabbit (2019) – confirmación de que su talento no fue un accidente.
Scarlett Johansson
- Décadas de carrera con un registro reconocible. Jojo Rabbit no la saca de ese registro, aunque sí le pide cosas que algunas de sus películas anteriores no pedían. No es una reinvención, pero tampoco es un paso atrás.
Sam Rockwell
- Moon – uno de los primeros ejemplos de su arco característico de vulnerabilidad oculta.
- Three Billboards Outside Ebbing, Missouri – consolidación de ese estilo.
- Jojo Rabbit (2019) – encasillamiento honesto y ejecutado con precisión. No hay evolución visible, pero tampoco estancamiento.
Taika Waititi
- Como actor, su trabajo frente a la cámara siempre ha estado subordinado a su labor detrás de ella. En Jojo Rabbit eso no cambia: su Hitler imaginario es, ante todo, una declaración de intenciones del director, no un ejercicio de interpretación en sentido estricto.
¿Funciona el reparto como equipo?
La pregunta relevante sobre cualquier reparto de ensemble no es si cada actor es bueno por separado —generalmente lo son, o al menos son competentes— sino si todos parecen habitar la misma película.
En Jojo Rabbit, la respuesta es mayoritariamente sí, con matices.
La química entre Roman Griffin Davis y Thomasin McKenzie es, como ya he señalado, el eje que sostiene todo. Pero también funciona bien la relación entre Griffin Davis y Johansson: la dinámica madre-hijo tiene calor genuino y no cae en la ternura forzada que tan fácilmente arruina este tipo de vínculos en el cine.
Donde la cohesión se resiente un poco es en los personajes más cómicos del reparto secundario. Hay momentos en que Rebel Wilson parece estar en una película y el resto del elenco en otra. No es un problema que destruya la película, pero genera una ligera incomodidad tonal que no siempre parece deliberada.
Sam Rockwell y Stephen Merchant comparten algunas escenas que funcionan bien, con una tensión soterrada que el film aprovecha discretamente. Alfie Allen es parte del tejido sin llegar a destacar en él.
En conjunto, el reparto de Jojo Rabbit funciona como equipo más de lo que funcionan muchos ensembles con presupuestos muy superiores. Y eso, en buena medida, es mérito de Waititi como director: sabe dónde está el centro emocional de su historia y construye el reparto alrededor de él.
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¿Está bien elegido el reparto de Jojo Rabbit?
La pregunta del casting tiene siempre dos respuestas posibles: la respuesta comercial y la respuesta artística. En Jojo Rabbit, ambas coexisten con una tensión productiva.
El casting es en parte comercial: sin los nombres de Scarlett Johansson y Sam Rockwell, una película sobre un niño nazi con un Hitler imaginario probablemente no habría llegado a las mismas pantallas ni a la misma audiencia. Es una realidad de la industria que no tiene mucho sentido fingir que no existe.
Pero el casting también tiene una dimensión genuinamente artística: la decisión de poner en el centro a dos actores jóvenes casi desconocidos —Griffin Davis y McKenzie— en lugar de construir la película alrededor de sus estrellas confirmadas es una apuesta valiente. Y esa apuesta es lo que salva la película de convertirse en un vehículo de marketing con pretensiones.
¿Es un casting pensado para el algoritmo? No exactamente. Jojo Rabbit es una producción de Fox Searchlight del período previo a la consolidación total del modelo de streaming como primera ventana de distribución, y su lógica de casting responde más a la industria de las salas que a la de las plataformas. Eso, curiosamente, le otorga una coherencia que muchas producciones posteriores han perdido.
¿Son los nombres más grandes que los personajes? En el caso de Johansson, a veces. En el caso de Rockwell, parcialmente. Pero en ninguno de los dos casos hasta el punto de hundir la película.
El veredicto: el reparto de Jojo Rabbit está bien elegido. No perfectamente, pero bien.
En una frase: ¿qué es Jojo Rabbit?
Jojo Rabbit es una película que tiene el coraje de reírse de la historia más oscura de Europa y la inteligencia de no hacerlo sola: necesita a dos actores jóvenes extraordinarios para que esa risa no se convierta en algo obsceno. Lo consigue. No siempre, pero sí lo suficiente.
¿Merece la pena ver Jojo Rabbit?
Sí. Con matices, pero sí.
Jojo Rabbit no es una obra maestra ni pretende serlo del todo. Es una comedia dramática ambiciosa que a veces tropieza con su propia ambición, que tiene momentos de una delicadeza genuina y otros de comedia un poco más tosca de lo que la historia requiere. Pero tiene dos actuaciones —Griffin Davis y McKenzie— que justifican sobradamente el tiempo invertido.
No es cine de plataforma en el sentido peyorativo del término: tiene una visión autoral clara, un punto de vista moral definido y un interés genuino por los personajes que va más allá de la eficiencia narrativa. Waititi construye algo que es difícil de hacer: una película cómica sobre el horror que no trivializa el horror.
Para qué público es: para quien esté dispuesto a tolerar la incomodidad inicial de su premisa y confiar en que la película sabe lo que está haciendo. Para cinéfilos con interés en el periodo histórico. Para quienes disfrutan de la comedia dramática cuando está bien ejecutada. Y, muy especialmente, para quienes quieran ver actuar a dos jóvenes intérpretes que tienen algo real que ofrecer.
Preguntas frecuentes sobre el reparto de Jojo Rabbit
¿Quiénes son los actores principales del reparto de Jojo Rabbit?
Los actores principales del reparto de Jojo Rabbit son Roman Griffin Davis en el papel protagonista de Jojo Betzler, Scarlett Johansson como su madre Rosie Betzler, Thomasin McKenzie como Elsa Korr, Sam Rockwell como el Capitán Klenzendorf y Taika Waititi como el Hitler imaginario de Jojo.
¿Quién es el mejor actor del elenco de Jojo Rabbit?
Las mejores actuaciones del elenco de Jojo Rabbit son las de Roman Griffin Davis y Thomasin McKenzie. Ambos sostienen el peso emocional de la película con una naturalidad y una profundidad interpretativa que supera con creces las expectativas. Si hay que elegir uno, McKenzie tiene el mérito adicional de convertir un papel potencialmente estereotipado en un personaje genuinamente complejo.
¿Quién tiene la peor actuación en Jojo Rabbit?
El eslabón más débil del reparto de Jojo Rabbit es Rebel Wilson como Fräulein Rahm. No es una actuación fallida en términos técnicos, pero su registro cómico choca con el tono general de la película y genera una ligera disonancia que el film no siempre sabe gestionar.
¿Fue nominado alguien del reparto de Jojo Rabbit a los premios Oscar?
Sí. Scarlett Johansson recibió una nominación al Óscar a Mejor Actriz de Reparto por su papel como Rosie Betzler en Jojo Rabbit.
¿Merece la pena ver Jojo Rabbit solo por el reparto?
Sí. Incluso si la propuesta narrativa o el tono de la película generan dudas iniciales, el reparto de Jojo Rabbit —y especialmente las actuaciones de Roman Griffin Davis y Thomasin McKenzie— justifican el visionado. Son dos de las mejores actuaciones del cine de ese período.
¿Taika Waititi actúa en Jojo Rabbit además de dirigirla?
Sí. Taika Waititi interpreta al Adolf Hitler imaginario que acompaña al protagonista Jojo como amigo ficticio. Es un personaje ridículo y desprovisto de amenaza real, que funciona como mecanismo cómico y como declaración política del propio director, de ascendencia maorí y judía.



